A RENFE, los usuarios se la pelan

Si, el título es un poco fuerte, pero es así. Este comentario esta extraído de más de un funcionario de la propia empresa, que no lo digo yo.

Bueno, empezamos por el principio.

Leí recientemente de la instauración del billete único (CREDITRANS) en Renfe Cercanias en Bizkaia. Apareció en los medios y se puede ver a los politiquillos posar con el titulo de transporte a media altura y su sonrisa “Profident” en un plano superior en la habitual foto que tan bién les queda y a la que nunca faltan.

Mira que quedan bien los jodidos en todas las fotos, ¿eh? (si el que es guapo ...)

Como decía, leí la noticia en uno de estos periódicos gratuitos que distribuyen en las estaciones de transportes, como la de RENFE, sin ir más lejos. Yo utilizo asiduamente el tren de Cercanias, y lo que hacía era adquirir un billete de Ida y Vuelta a un precio de 2,15 € para ese día. Esta mejora, me ahorraba este trámite ya que podía utilizar mi Bono de billete único: CREDITRANS que ya usaba para el METRO y el AUTOBÚS.

Aunque debo decir, que como suele ser habitual, te acarician en un lado, y te arrean un sopapo con la mano abierta por el otro. Esto venía acompañado de una subida de precios que no se puede catalogar de otra manera que … ESCANDALOSA.

El billete de Ida y Vuelta que adquiría a 2,15 € pasaba a costar 3,00 € !

¡¡¡ Un incremento de precio del 40 % !!!

GRACIAS RENFE, siempre tan considerado con nosotros !

El precio que me suponía con el CREDITRANS era sensiblemente inferior (1,2 € por viaje, o sea, 2,4 € por la Ida y Vuelta), con respecto a la nueva tarifa, pero claro, superior al precio que se había estado pagando por el mismo trayecto hasta entonces, así que de una forma u otra la subida nos la íbamos a comer pero gracias al CREDITRANS, con un poquito de salsa.

Bueno, pues ya en el andén de mi estación: Bilbao-Abando: paso mi CREDITRANS nuevo por la canceladora sin problemas. En el trayecto, el revisor chequea mi título de transporte avisándome que debo validar mi billete en el destino también. Supongo que dice esto porque mi estación de destino (Trapaga) tiene una canceladora, aunque no controla puerta alguna, por tanto, el acceso es libre, y podía “no reparar” en este hecho.

Cuando llego, hago exactamente lo que me ha dicho, pero no parece tener efecto, el display de la misma, arroja un “Itxaron…” continuamente (bien, funcionar no funciona, pero te lo dice en perfecto Euskera) pero nada más, por tanto, mi billete no se registra como que haya llegado a mi destino. Una señora que también se ha bajado en la estación me dirige una mirada cómplice y un comentario confirmándome la inutilidad del aparato. Ni que decir tiene, que en la estación no hay nadie para atender nuestro problema (de hecho, ni siquiera hay venta de billetes). Por tanto, salgo hacia el curro sin dedicarle más tiempo que ya llego tarde.

A la hora de la vuelta, la canceladora de Trapaga continua inutilizada, pero como no me impide el acceso al anden, tampoco me preocupo demasiado, después de todo, tampoco tengo culpa de nada. En el transcurso del viaje, me aborda el revisor, yo le muestro mi CREDITRANS intacto (lógicamente no se ha impreso ninguna linea ya que hasta que no se sale en la estación de destino, no puede establecer el coste del viaje), y le explico las circunstancias de este hecho. El revisor lo comprende pero me informa que la canceladora de Abando, no va a dejarme pasar ya que el billete está abierto, y por tanto, debe cobrarme un billete normal (1,5 €) para evitar este problema, y que luego, puedo reclamar en ventanilla la diferencia con respecto al precio que cuesta el viaje con mi CREDITRANS (1,2 €).

Accedo, ya que tampoco tengo otra opción, y abono el billete, paso la canceladora con el titulo recién adquirido en la estación de destino, pensando (bueno, pierdo 30 céntimos, tampoco es tanto, es un fallo puntual, y mañana no habrá ningún problema).

Tras salir de la estación de RENFE, cojo el METRO con mi billete único, que para eso lo tengo y para eso sirve. Pero la canceladora del METRO me escupe mi billete con un sonoro pitido, lo intento de nuevo: esta vez SI me permite el paso. A continuación observo como ha quedado el rédito de mi bono y observo con sorpresa que…

¡ me ha cobrado 2,05!

¡Y todavía no he salido del METRO!!!

es decir, sin contar el precio del viaje en METRO que por supuesto, se me carga al validar en mi estación de destino a su precio habitual.

Tras pensar unos instantes, entiendo lo que ha pasado:

Mi CREDITRANS nunca se llego a cerrar tras el primer trayecto, por tanto el billete quedó abierto, dado que en el trayecto de vuelta, no valide ni en la estación de inicio (por estar estropeada la canceladora), ni en la estación de destino (ya que validé con el billete que el revisor me vendió durante el viaje), por tanto el billete inicial quedó abierto, y el METRO, se ha encargado de cerrarlo, aplicando por supuesto, la tarífa máxima.

Resumiendo, una cosa tan sencilla como el viaje de ida y regreso a mi trabajo se ha convertido en un sinfín de penurias, explicaciones y justificaciones y encima muy por encima del precio que debía pagar por Ley. Mi indignación y mi orgullo no me permite pasar esto por alto y me propongo presentar (esta vez sí) la Reclamación que el Revisor me instaba a rellenar en su momento.

Al día siguiente, vuelvo a mi trabajo, como todo hijo de vecino (es lo que tenemos los curritos, que tenemos que ir todos los días sin excepción), y en los minutos previos a coger nuevamente el tren, abordo al funcionario de la ventanilla para iniciar el trámite. Este señor, no parece sorprenderse ante mi relato y me interrumpe antes de terminarlo, me saca el libro de reclamaciones y compruebo que su reacción está provocada más por repetitiva que por mala educación. De hecho, comprende mi situación y me transmite la importancia de formular esta Reclamación como condición indispensable para poder solucionar este asunto. Es obvio que no he sido ni el 1º, ni el 2º que ha padecido esto, y procedo a rellenar pacientemente el formulario al efecto, movido más que nada por la impotencia, no por los 1,2 € que iba a sacar de beneficio (en el mejor de los casos).

20100716-renfe

Una vez finalizado, y satisfecho por el deber cumplido pero con cierto temor ante la perspectiva de repetir el capítulo, vuelvo a coger el tren con mi CREDITRANS, y al llegar a mi destino, compruebo que la triste realidad se impone: la canceladora de Trapaga… NO FUNCIONA 🙁

Me encomiendo a los hados para que a la vuelta esté operativa, y pueda cerrar el billete para entonces. Desgraciadamente, se vuelven a cumplir mis sospechas más pesimistas… a la vuelta sigue igual.

En el trayecto de vuelta, un nuevo revisor me solicita el billete y resoplando inicio el relato de mis desventuras. La comprensión del Revisor me hace ver que no estoy solo y que esta conspiración por parte de la madre RENFE, alcanza a un numero indeterminado de personas, que es un dato que no consuela apenas mi situación y me veo OTRA VEZ inmerso en la impotencia de un vulgar usuario ante el abuso de una corporación que no tiene oídos para la insignificancia.

El trato por parte del Revisor fue exquisito y amablemente me ayuda hasta donde puede hacerlo: me proporciona un billete sin coste para poder pasar la canceladora de Abando de nuevo. Pero una vez fuera, vuelvo a padecer el problema del billete abierto.

Mi indignación crece por momentos, y antes de salir me dirijo de nuevo a la ventanilla de RENFE donde el funcionario de turno, al que ya le ha tocado vivir esta situación en numerosas ocasiones no parece demasiado dispuesto a aguantar mis quejas y la conversación, en principio se torna tensa y se prolonga un poco, pero el sentido común impera finalmente y ambos nos pedimos calma para poder mantenerla de manera civilizada y sin malos modos. A partir de ahí, y en cuanto le tiro un poco de la lengua, se sincera conmigo ante la impotencia que también le embarga por la parte que le toca, y me suelta perlas como:

“… para arreglar esto tendrían que realizar una gran inversión… ¡Y NO lo ván a hacer!”
“… esto es una SUBIDA DE PRECIOS ENCUBIERTA…”
“… a RENFE los usuarios SE LA PELAN …”
…etc, etc…

Me informa que el libro de Reclamaciones se encuentra en otra dependencia, no en esta ventanilla en la que se expiden billetes, cosa lógica por otra parte, con tanta gente, formulando reclamaciones casi no hay tiempo para hacer otras cosas.

Tras despedirme de este señor, que acabo viendo como otra víctima más, me dirijo al lugar y otra funcionaria que parece esconderse casi de todo esto, me comenta que no puede proporcionármelo aun, ya que está ocupado en ese momento. Y mientras dice esto me señala a una joven pareja que se encontraba luchando también con el formulario del libro que yo ya conocía.

Viendo que el tema se prolongaba, me informa la persona que también puedo hacerlo por Internet, si no quiero esperar más, así que respondo afirmativamente antes de algunos otros comentarios por su parte, que reconfirman la teoría que da titulo a este artículo.

He realizado ya mi queja a través de Internet.

A día de hoy, no puedo utilizar el billete único que nos vendían en la foto. Me siento estafado ya que nadie de RENFE se ha puesto en contacto conmigo para pedirme disculpas o devolverme el dinero que me han cobrado de más, y encima, vuelvo a tener que adquirir el mismo billete que antes, UN 40% MAS CARO.

Hace un par de dí­as he recibido esta misiva de RENFE, en referencia a mi reclamación.

20100716-cercanias

Ahí mismo he pegado el CREDITRANS que me reclaman…

La verdad es que no merece la pena por un par de euros seguir con esto. Después de todo, los últimos días la canceladora en Trapaga está funcionando correctamente.

Aunque, pensándolo bien, no estoy dispuesto a regalarles un céntimo a esta gente, que lo único que ha hecho ha sido joderme, y como la dirección de la oficina está junto a la estación, me paso y se lo dejo. ¡A ver en que acaba esto!

Me paso antes de coger el tren, la guarda me espeta informándome del horario. ¡Increíble, no puedo pasar a ninguna hora! en todo momento me encuentro trabajando (ni que decir tiene que SU horario es MUCHO MEJOR que el mio). Así pues, como no estoy dispuesto a gastar NI UN SOLO MINUTO más de mi tiempo, y NI UN SOLO CÉNTIMO más de mi dinero…

¡Abandono!

Enhorabuena RENFE, lo habéis conseguido conmigo, y supongo que con el 99,9% de la gente que le dio por reclamar. La táctica del agotamiento y la inmersión en su burrocracia, casi siempre tiene sus frutos pues las personas tienen una vida que atender además de seguir sus directrices perpetuamente para reclamar LO QUE ES SUYO, y que NUNCA debió haberseles arrebatado (juer, que trascendente me ha quedado esto).

Bueno, lo que quiero decir es que la administración o alguien con poder, debiera impedir a esta gente que cuando por su causa, provocan problemas en sus clientes, lo que hay que hacer es NO COBRAR de antemano. Si no puedes darme el servicio en condiciones, no me cobres, y cuando arregles tus problemas, lo haces.

 

Actualización (12/Jun/2012):

En uno de mis habituales trayectos en Renfe Cercanias, utilizaba el Creditrans para costear mi trayecto, pues finalmente solucionaron el problema anterior. Y como decía, mi saldo era de 1,13 € y no era suficiente para el trayecto completo, que además parecía comprender más 2 zonas (dato este que desconocía).

http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/bilbao/mapa_zonas_bilbao.html

Dentro del tren, me ataja la revisora, y me advierte de esta circunstancia, y que no podría salir. Yo le contesto que no he reparado, así que no hay problema, pago el viaje (de hecho, es lo habitual desde la estación que monto, pues no hay expendedor de billetes).

Ella me dice, que es fallo mio pues la maquina me expulsa la 1ª vez, advirtiéndome de mi limitado saldo, y solo en un 2ª intento, deduce el costo en el bono. La atajo sobre este punto: yo solo lo he introducido una sola vez, y tengo testigos (tal es así, que este mismo hecho se ha producido con otros compañeros, posteriormente), y el debate se enciende, ya que no tengo problema en pagar el billete, pero siempre y cuando, no se me deduzca mi saldo pendiente, ya que no me sirve. La revisora me remite a la habitual reclamación de forma cansina.

Me pongo a ello una vez llego al destino, y pagando religiosamente el billete completo. Entiendo que por lógica, no debiera deducírseme saldo alguno de mi bono, tanto en cuanto no sirve para nada, sobre todo, teniendo en cuenta que el comportamiento de la canceladora no es el correcto. Asumo el error de mala gana, pero imagino que no tendré problema para que me devuelvan lo mio, así pues, pierdo los habituales 25 min. en la reclamación para que se me devuelva MI dinero, que nunca me debieron sustraer.

20100716-renfe_credi1

En pocos días, recibo respuesta en mi propia casa al respecto:

20100716-renfe_credi2

¡INCREÍBLE!
No solo se reafirman en su error, no devolviéndome el dinero que ME HAN ROBADO, sino que además me advierten de que estaba viajando de forma fraudulenta, y que se considera que debo ser sancionado según se aplica en sus normas.

Ante esto solo puede deducir lo siguiente:

No hay limite en el abuso de esta gentuza para con los viajeros. No es de extrañar el más que evidente déficit en algunos de sus trayectos de cercanías. Cualquier otro transporte será más considerado con su clientela.

Sin duda, heredan costumbres de antaño, de cuando tiempos pretéritos de empresas monopolio en los que el buen trato al usuario/cliente eran utópicos y vistos como un raro y asombroso rasgo de las excéntricas empresas del extranjero, arrancando sonoras carcajadas a nuestros castizos representantes.

 

RENFE, o el desprecio al cliente.

 

Tagged , , , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *